EL ROL DE LAS MUJERES EN EL DESARROLLO LOCAL

Cuando se piensa en el desarrollo de lo local, es necesario reconocer que existen una serie de exclusiones, inequidades y desigualdades que afectan tanto a hombres y a mujeres, por motivos de etnia, género o posición social. Cualquier programa de desarrollo que se emprenda en los territorios locales debe considerar su existencia y combatirlos.

Grace Guerrero

 

 
Grace Guerrero Zurita

Grace Guerrero tiene una maestría en Política y Planificación de Desarrollo Rural para América Latina y el Caribe de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro-FAO, y una maestría en Desarrollo Organizacional para ONGs por el Eastern College. Ha participado en diversos proyectos que promueven el desarrollo local. En la actualidad es profesora e investigadora del Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

 

 

La visión que guía los proyectos de desarrollo local, está muy influenciada por el pensamiento del Desarrollo Humano Sostenible, autoras como Martha Nussbaum, quien ha trabajado desde el enfoque de capacidades, ha identificado muy fuertemente estas inequidades, considerando al empoderamiento como elemento que ayude a la superación de las brechas, entre ellas las existentes entre hombres y mujeres.

En el enfoque de capacidades, la base de los procesos de desarrollo y de superación de brechas se encuentra en la estrategia de empoderamiento, entendiéndolo como el proceso de adquirir una mayor capacidad de ser, de expresarse, de forjar su propio destino, por parte de las personas que están en situación de subordinación, o tienen poco control sobre sus vidas (Jubeto y Larrañaga, 2014:36).

Ante esta situación, una de las alternativas que conducen hacia el empoderamiento está relacionada con el establecimiento de redes de productoras/es o capital social de los territorios. El enfoque de desarrollo económico local le da importancia a los lazos directos y de confianza entre los actores sociales, lazos que propician sistemas productivos locales que se conectan con el exterior y promueven una mayor posibilidad de producir ingresos para sus asociados. En el caso de los grupos de mujeres, la existencia de lazos sociales vinculados a la cooperación, la solidaridad y La ayuda mutua, van apoyando la autoestima, su empoderamiento. la naturaleza de los lazos sociales de estos grupos y también de las asociaciones mixtas y sus reivindicaciones alrededor de lo productivo-económico son abordajes distintos del desarrollo local, en contraposición al individualismo y competencia como estrategia del homo economicus.

En el desarrollo económico local cobra importancia el fomento de cadenas de valor, negocios inclusivos, entorno innovador, competitividad territorial local, reconversión productiva con equidad, temas que deben ser analizados con una perspectiva de reconocimiento del doble y hasta triple rol que ejercen las mujeres en los territorios locales, y de la doble o triple exclusión que a veces se acumula en una mujer (por ejemplo: campesina, analfabeta, indígena o afro, mujer).

Casos de mujeres que han desencadenado y liderado procesos de desarrollo local, como las alcaldesas de Oña, Nabón, entre otros, o de mujeres liderezas que gerencian empresas comunitarias como Jambi Kiwa o Awa, merecen ser analizados por la academia, éstos están vinculados al enfoque de género, al análisis del desarrollo local y a los nuevos enfoques que estimulan su desarrollo y la valoración de lo local. Se ve la necesidad de realizar estudios multidisciplinarios en el territorio local, y la obligatoriedad de analizar la relación entre sistemas sociales, económicos y ambientales y el rol de liderazgo equitativo que ejerce la mujer en el territorio.

Desde esta perspectiva del rol de la mujer en el desarrollo local, no debe perderse de vista la existencia de condiciones estructurales y culturales que general desigualdad, hay que visibilizarlas para poder actuar sobre ellas y superarlas. Esto implica un análisis profundo respecto de roles asignados a las mujeres, papel de los gobiernos subnacionales y nacional respecto de ambientes generados en pro de la equidad de género, papel del empresariado responsable y pro equidad y la consideración de la multidimensionalidad de la problemática de la pobreza y la inequidad.

Entre las inequidades que afectan a los procesos de desarrollo local, y concretamente a las mujeres, se identifican brechas en torno al uso de tiempo, asignación de roles reproductivos, acceso a medios de producción y activos, que dan origen a otras inequidades en el ámbito económico, social y cultural. El estudio de Ortega (2012) realizado en Ecuador, México y Guatemala, indica que persiste la inequidad en lo que respecta a la distribución del tiempo dedicado al trabajo remunerado y no remunerado . El análisis de los datos refleja que las mujeres rurales están destinando un aporte significativo a las actividades no remuneradas, existiendo una sobrecarga de trabajo en las actividades del cuidado. Las encuestas de uso de tiempo y condiciones de vida reflejan que las mujeres del área rural en Ecuador están trabajando un total de 57,29 horas a la semana; en México sube a 67,55 horas a la semana (Ortega 2012, 14).

Las mujeres están aportando significativamente su tiempo dentro de la agricultura familiar. Parte del problema del mayor uso del tiempo en las actividades reproductivas tiene que ver con las condiciones de infraestructura persistentes en el área rural, en lo que respecta a los sectores de agua, vivienda y saneamiento, constituyen brechas de inequidad histórica en términos de política pública. Otra parte del problema está en la baja concienciación para asumir las tareas reproductivas por parte de los hombres. Este patrón de inequidad es transferido a las nuevas generaciones, existiendo la misma división del trabajo de los sexos entre los hijos e hijas de las familias encuestadas en dicho estudio.

En términos del uso del tiempo, educación y su conexión con los sistemas de producción en redes y cadenas, la brecha educativa resta oportunidades económicas a las mujeres para el acceso a empleos de calidad o mejor remunerados, la posibilidad de crear y fortalecer redes de conocimiento e innovación se vuelven para muchos territorios y organizaciones de mujeres, difícil de alcanzar. Si se incluye la variable étnica cultural en el análisis, son las mujeres y niñas rurales indígenas las que quedan al margen del progreso en los derechos sociales de salud y educación, su triple condición de inequidad: género, etnia y clase, determina un límite en su lucha por los derechos .

Por otro lado, la mujer establece conexión con los mercados locales y regionales sin mejorar su control sobre los activos económicos o su relación de inequidad respecto del ingreso que recibe (Ospina et al, 2010: 19-28). Ospina et al (2010) demuestran que aun en territorios dinámicos, es la mujer la que empieza un negocio y cuando el mismo prospera, el control es asumido por el hombre. Otros estudios indican que hay diferencias de género en la composición de la riqueza, las mujeres invierten más en viviendas, los hombres en activos que pueden tornarse en liquidez con mayor facilidad (Deere, Contreras, 2011: 59). La tenencia de activos fijos presenta también diferencias e inequidades de género.

En conclusión, en el ámbito local, las mujeres que se organizan encuentran vías alternativas, basadas en redes de solidaridad que las potencian hacia un empoderamiento y a procesos de desarrollo que tienden a ser más equitativos, por la importancia que la mujer da a la sostenibilidad del ciclo de vida. Estas redes de ayuda mutua, vinculadas muchas veces a redes de producción, son una estrategia válida para un desarrollo verdaderamente humano y sustentable, más cercano a la gente.

 

1. El primero hace parte del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) el segundo no, para la obtención de datos se ha recurrido a las encuestas de uso del tiempo, empleo, subempleo y desempleo en los países.
2. No obstante, su participación política para el reconocimiento de sus derechos en términos de historia, respeto a la identidad (Lagarde, 2011) y administración de justicia indígena, registran dinamismo.

 

Referencias Bibliográficas

 

Jubeto Yolanda y Larrañaga Mertxe, El desarrollo humano local desde la equidad de género, un proceso en construcción, España, edit Hegoa.

Kabeer, Naila, Realidades Trastocadas, las jerarquías de género en el pensamiento del desarrollo, México: Paidos.

Lagarde, Marcela, Valcárcel Amelia, 2011, Feminismo, género e igualdad, editorial EGRAF, Madrid.

Ortega, Ponce Liudmila, 2012, Las relaciones de género entre la población rural del Ecuador, Guatemala y México, serie mujer y desarrollo de CEPAL, publicación de ONU, Chile.

Pablo Ospina, Marcela Alvarado, Wladymir Brborich, Gloria Camacho, Diego Carrión, Manuel Chiriboga, Rosario Fraga, Patric Hollenstein, Renato Landín, Ana Isabel Larrea, Carlos Larrea, Paola Maldonado, Silvia Matuk, Alejandra Santillana, Ana Lucía Torres (2010) Tungurahua rural: el territorio de senderos que se bifurcan, Quito, Corporación editora nacional.

 

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Etiquetas: Análisis

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